SNShortNews
tecnologia2 min de lectura

Del fitness a la violencia de género: cómo los algoritmos amplifican la cultura machista

Un experimento de 45 días en Instagram revela cómo los algoritmos derivan contenidos de fitness hacia discursos misóginos y violentos, normalizando la cultura machista entre los usuarios.

Un experimento realizado por EL PAÍS durante 45 días ha puesto de manifiesto cómo los algoritmos de Instagram pueden conducir a los usuarios desde contenidos aparentemente inofensivos, como el fitness o la autoayuda, hacia discursos que justifican la violencia de género y perpetúan estereotipos machistas. Los investigadores crearon seis perfiles asociados a diferentes facetas de la masculinidad y observaron las recomendaciones que la plataforma les ofrecía de forma progresiva.

Los resultados muestran una deriva preocupante: perfiles que inicialmente seguían cuentas de ejercicio o desarrollo personal comenzaron a recibir sugerencias de contenido que cosifica a la mujer, promueve la dominación masculina y, en casos extremos, minimiza o justifica la violencia contra las mujeres. Este fenómeno no es nuevo, pero el estudio aporta evidencia concreta de cómo los sistemas de recomendación basados en inteligencia artificial pueden reforzar y radicalizar actitudes nocivas.

El informe señala que la lógica algorítmica prioriza el engagement, y los contenidos más extremos suelen generar mayor interacción. Así, una vez que el usuario muestra interés por temas de masculinidad tradicional, el algoritmo lo empuja hacia versiones más radicalizadas, creando una cámara de eco que normaliza el machismo. La investigación coincide con denuncias previas de organizaciones como Amnistía Internacional sobre el papel de las plataformas en la difusión de discursos de odio.

Fuentes - EL PAÍS Tecnología: Del ‘fitness’ a justificar la violencia de género: así construyen los algoritmos la cultura machista en tiempo real

Los algoritmos no son neutrales: amplifican el machismo.

Este experimento demuestra algo que venimos advirtiendo desde hace años: los algoritmos de las grandes plataformas no son meros espejos de los intereses del usuario, sino motores que amplifican y radicalizan contenidos. En este caso, el camino del fitness a la misoginia no es un fallo, sino una consecuencia del diseño centrado en el engagement. Mientras las empresas tecnológicas sigan priorizando el tiempo de pantalla sobre la responsabilidad social, seguirán siendo cómplices de la propagación de la violencia de género.

Creemos que este estudio debería ser una llamada de atención para los reguladores. No basta con que las plataformas eliminen contenido explícitamente ilegal; es necesario revisar cómo sus sistemas de recomendación empujan a los usuarios hacia discursos dañinos. La transparencia algorítmica y las auditorías independientes deberían ser obligatorias, no voluntarias. De lo contrario, seguiremos viendo cómo la tecnología, en lugar de conectar, divide y envenena.

Observamos con preocupación que, pese a las promesas de autorregulación, los cambios suelen ser cosméticos. Instagram y otras redes tienen los recursos para rediseñar sus algoritmos con criterios éticos, pero falta voluntad. Mientras tanto, la cultura machista se reproduce en tiempo real, y los algoritmos son su altavoz más eficaz.

La Redacción

Noticias relacionadas

Ver más

Tendencias

Ver más