Un cementerio en Nueva York alberga 5,5 millones de abejas: el refugio urbano que desafía los prejuicios
Un cementerio en Ithaca, Nueva York, se ha convertido en un santuario para las abejas, con 5,5 millones de ejemplares. El caso desafía la idea de que las ciudades son hostiles para los polinizadores y abre la puerta a nuevas estrategias de conservación urbana.
Un cementerio en Ithaca, Nueva York, alberga aproximadamente 5,5 millones de abejas, según ha revelado un reportaje de Xataka. El hallazgo desafía la creencia común de que las ciudades son entornos hostiles para los insectos polinizadores. El cementerio, con su combinación de árboles maduros, flores silvestres y baja perturbación humana, ofrece un hábitat ideal para las abejas, que han encontrado allí un refugio frente al declive que sufren en zonas rurales debido al uso de pesticidas y la pérdida de biodiversidad.
El caso no es aislado: diversos estudios han demostrado que los cementerios, parques y jardines urbanos pueden actuar como corredores ecológicos para polinizadores. Sin embargo, la magnitud de la colonia en Ithaca —equivalente a la población de una ciudad pequeña— subraya el potencial de los espacios verdes urbanos bien gestionados. La técnica de manejo empleada, basada en la apicultura natural y la mínima intervención, ha permitido que las abejas prosperen sin necesidad de tratamientos químicos.
Para el lector interesado en la conservación, este ejemplo ofrece una lección práctica: la integración de hábitats para polinizadores en entornos urbanos no solo es posible, sino que puede ser muy efectiva. Iniciativas como la instalación de colmenas en tejados, la plantación de especies autóctonas o la reducción del uso de herbicidas en parques pueden marcar una diferencia significativa. El caso de Ithaca demuestra que, con una gestión adecuada, las ciudades pueden convertirse en aliadas de la biodiversidad.
Fuente: Xataka
La ciudad no es el enemigo de las abejas, es su oportunidad.
Este hallazgo me parece un recordatorio útil de que los ecosistemas urbanos no son necesariamente desiertos ecológicos. A menudo damos por sentado que la naturaleza solo prospera lejos del asfalto, pero los datos muestran que, si se dan las condiciones adecuadas —falta de pesticidas, diversidad floral y baja perturbación—, las ciudades pueden albergar poblaciones sorprendentes de polinizadores.
Lo interesante no es solo la cifra, sino lo que implica para la conservación a medio plazo. Si los cementerios, parques y jardines se gestionan con criterios ecológicos, podrían convertirse en refugios clave frente al declive global de insectos. No se trata de idealizar lo urbano, sino de reconocer que tenemos más margen de acción del que creemos. La clave está en la gestión, no en la localización.
Dicho esto, conviene no extrapolar: un caso exitoso no prueba que todas las ciudades sean aptas. Cada entorno tiene sus particularidades. Pero sí nos obliga a revisar nuestros prejuicios sobre lo que es posible en entornos humanizados. Y eso, al menos, es un paso adelante.
— El AnalistaFuentes
Noticias relacionadas
Ver másEl ingenioso termómetro en el retrovisor: cuando el lujo era medir la temperatura
Antes de que los termómetros exteriores fueran estándar en los coches, algunos fabricantes los integraron en los retrovisores. Un vistazo a esta solución vintage que hoy nos parece curiosa.
España ya tiene su primer cráter de meteorito confirmado: está en Almería y mide 5 kilómetros de radio
Tras más de 20 años de investigaciones, un equipo de científicos ha confirmado el primer cráter de impacto meteorítico en España. Se encuentra en la provincia de Almería, tiene unos 5 kilómetros de radio y su origen se remonta a la era Mesozoica.
España tiene 15 millones de mascotas y las playas empiezan a abrirse a los perros
El primer censo oficial de mascotas en España revela 15,2 millones de animales, de los que 7,6 son perros. Cada vez más ayuntamientos habilitan zonas caninas en las playas, aunque la mayoría aún las prohíbe.
El agricultor chino que construye submarinos: un pasatiempo que pesa cinco toneladas
Zhang Shengwu, un agricultor chino de 60 años, ha construido su propio submarino de cinco toneladas. Sin formación en ingeniería naval, su afición comenzó tras ver un documental en 2014.