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China activa Zhuri, su primer sistema de energía solar espacial, y entra en la carrera por la energía limpia desde el espacio

China ha puesto en marcha Zhuri, su primer sistema de recolección de energía solar en el espacio, un paso clave para competir con EE.UU., Europa y Japón en la búsqueda de una fuente de energía limpia e ininterrumpida desde la órbita.

China ha dado un paso significativo en la carrera por la energía solar espacial con la activación de su primer sistema experimental, denominado Zhuri. Según informa Xataka, el proyecto busca captar energía solar directamente desde el espacio, donde la densidad de radiación es hasta seis veces mayor que en la superficie terrestre y no existe la interferencia de nubes o la noche. De esta forma, se superaría una de las principales limitaciones de la energía solar convencional: su intermitencia.

El sistema Zhuri se suma a los esfuerzos que ya realizan Estados Unidos, Europa, Reino Unido y Japón. Cada uno de estos actores lleva años investigando métodos para transmitir la energía captada en órbita hasta la Tierra, ya sea mediante microondas o láser. Sin embargo, persisten importantes desafíos técnicos, como la eficiencia de la transmisión inalámbrica, el coste de los lanzamientos y la durabilidad de los paneles en el entorno espacial.

China no ha revelado detalles precisos sobre la potencia generada por Zhuri ni el plazo previsto para una eventual aplicación comercial. No obstante, la puesta en marcha de este prototipo indica que el país asiático está dispuesto a competir en una tecnología que podría transformar el suministro energético global en las próximas décadas.

Fuente: Xataka - China no quería quedarse fuera de la mayor carrera energética del siglo: su respuesta se llama Zhuri y ya funciona

China se posiciona estratégicamente en una tecnología aún inmadura pero prometedora.

La activación de Zhuri confirma que la energía solar espacial ha dejado de ser un concepto teórico para convertirse en un campo de competición geopolítica. China, con su capacidad de inversión y su ritmo de lanzamientos, puede permitirse el lujo de experimentar con prototipos que otros países aún evalúan en laboratorio. Sin embargo, no debemos confundir un hito técnico con una solución inminente: los desafíos de transmisión y coste siguen siendo enormes.

Desde mi punto de vista, lo relevante no es si Zhuri funciona hoy, sino que China está acumulando datos y experiencia que le darán ventaja cuando la tecnología madure. Mientras tanto, conviene seguir de cerca los avances en transmisión inalámbrica y reducción de costes de lanzamiento, que son los verdaderos cuellos de botella. La carrera no la gana el primero en poner un panel en órbita, sino quien logre hacerlo rentable y escalable.

El Analista

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