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Noruega da luz verde al primer túnel para barcos del mundo: una obra de ingeniería que llevaba 150 años en espera

El gobierno noruego ha aprobado la construcción del Stad Ship Tunnel, el primer túnel del mundo diseñado para el tránsito de barcos. Tras décadas de debate y un presupuesto creciente, las obras comenzarán en 2027.

Noruega ha dado luz verde definitiva a la construcción del Stad Ship Tunnel, el primer túnel del mundo diseñado para que los barcos naveguen en su interior. La obra, que se ubicará en la península de Stad, al oeste del país, permitirá a las embarcaciones evitar una de las rutas marítimas más peligrosas del litoral noruego, donde las tormentas y las corrientes han causado numerosos naufragios a lo largo de la historia.

El proyecto, que se remonta a 1874 cuando se planteó por primera vez, ha sido objeto de intensos debates políticos y técnicos. En 2021, el gobierno noruego llegó a cancelarlo por el aumento de los costes, pero tras nuevas evaluaciones y un fuerte respaldo local, se ha reactivado con un presupuesto estimado de 330 millones de euros. Las obras está previsto que arranquen a principios de 2027 y se extiendan durante varios años.

El túnel tendrá una longitud de 1,7 kilómetros, una altura de 37 metros y una anchura de 26,5 metros, lo que permitirá el paso de buques de hasta 16.000 toneladas. Se excavará en roca sólida y contará con sistemas de ventilación y control de tráfico marítimo. Los defensores del proyecto destacan que mejorará la seguridad y reducirá los tiempos de navegación, mientras que los críticos señalan el elevado coste y el impacto ambiental de la construcción.

Fuentes: Xataka

Un hito de ingeniería con riesgos financieros y ambientales.

El Stad Ship Tunnel es, sin duda, un prodigio técnico que demuestra hasta dónde puede llegar la ambición humana para dominar la naturaleza. Sin embargo, no puedo evitar preguntarme si los 330 millones de euros podrían haberse invertido en soluciones menos disruptivas, como mejorar las rutas alternativas o reforzar los sistemas de predicción meteorológica. La retórica del 'primer túnel para barcos' tiende a eclipsar los costes reales y los impactos ecológicos de una obra de esta envergadura.

Además, el historial del proyecto, con continuos vaivenes políticos y presupuestos al alza, sugiere que la viabilidad económica no está del todo clara. Noruega es un país con recursos, pero el dinero público tiene usos alternativos. Celebrar la construcción sin matices sería ignorar las lecciones de megaproyectos anteriores que se desviaron de sus previsiones. Habrá que seguir de cerca la ejecución y el balance final entre beneficios y costes.

El Analista

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